jueves, 4 de junio de 2009

¿Quien esta del otro lado?




Después de ver esta imagen, la primer pregunta que me surge es saber ¿quien está del otro lado?, ¿Con que y quien se encuentra el individuo que comienza a someterse a un proceso penal?. Por lo pronto, se puede observar -a simple vista- que no es alguien que se encuentra a “su misma estatura”. Cuando se producía el debate sobre si el juicio abreviado violaba o no la garantía de juicio previo no podía dejar de representarme esta imagen.
Argumentos como: el individuo es quien tiene la libertad de elegir si se somete o no a ese proceso y que de esa forma al mismo tiempo se estaría aplicando la ley penal mas benigna, o que no viola ninguna garantía porque se entiende como juicio a la acusación, el ejercicio de la defensa, una instancia de producción de prueba y la sentencia, por lo que no debería entenderse a la audiencia como parte del juicio previo y esta podría ser renunciable. Estos argumentos presuponen a un individuo capaz, con libre voluntad de elegir. ¿Pero que tan libre es este sujeto de derecho? ¿Que sensaciones producirá abrir esa gigante puerta del proceso penal? Seguramente determinación y seguridad no sea la respuesta correcta. Desde que un sujeto golpea esta puerta se encuentra con diferentes situaciones paradojas que afectan a la libre voluntad de decidir. Desde el comienzo se pone en duda el principio de inocencia: soy inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero para que se demuestre lo contrario debo estar preso, es decir, que para que alguien demuestre su inocencia debe estar en las mismas condiciones que una persona que está cumpliendo su pena. Pero el Dr. Bruzzone prescinde de los casos que haya prisión preventiva, dejando de las consecuencias discriminatoria que produciría este tipo de selección, continuaré.




DAVIS VS. GOLIATH











Existe otro tema a tener en cuenta, ¿Quién es la otra parte? ¿Con quien tengo que “negociar”? Como se mencionó anteriormente, no se trata de un igual, sino de un gigante, que su sola presencia intimidaría al mismísimo David. Una persona que es seleccionada por el poder punitivo y que se debe enfrentar a Goliath ¿no se sentiría un poco intimidado? ¿es posible que esta persona en esas circunstancias pueda libremente decidir?. Si ofrecen la posibilidad de evitar luchar contra Goliath (donde el futuro es muy incierto) por el hecho de aceptar la derrota y obtener un castigo menor, ¿Soy realmente libre de decidir? ¿La presencia de Goliath no afectaría mi decisión?.
Seguramente existen casos en donde será mas favorable, pero también existen casos en donde pueda ser mas desfavorables. El reconocimiento y aceptación de los cargos, puede servir como método para cuantificar la pena, pero no para negociar una solución más segura, porque el simple ofrecimiento es coercitivo, es tentar al acusado para que se declare culpable.


Alex F. Orellana Isasmendi


1 comentario:

ABovino dijo...

Muy, muy bueno. La hilvanación de los argumentos y el armado del texto intercalando las fotografías (grandiosa la segunda) son absolutamente persuasivos. Pucha, que me están matando de la emoción.

Saludos,

AB