miércoles, 3 de junio de 2009

Juicio abreviado. Debate.

por Sofia Benavidez.

Frente a la situación actual del sistema de administración de justicia, es comprensible la búsqueda de medios para agilizar su funcionamiento, los cuales seran considerados mas o menos útiles. Esto, además, representa la tendencia a la resolución alternativa de conflictos en derecho penal, el continuo estudio de vías para beneficiar la situación de imputado en el proceso o que incluyan la voluntad de la víctima en él.
Esta posibilidad de participar o influir en mayor medida en el desenlace de un proceso penal, disminuyendo la vis coactiva del Estado sobre los individuos, resulta lógica y razonable en cuano nos hallemos frente a una real negociación, por ser una tendencia natural en un tipo de sociedad moderna y utilitaria como la nuestra.
Pero se debe tener en cuenta que si bien éstos son fines válidos, no todo intento es viable, por los sacrificios que se realizan en ordena su consecución.
El juicio abreviado presenta muchos puntos de utilidad y muchos otros en problematicos, que se han desarrollado en el debate de la clase del 28/05/2009 en el curso; pero hay un problema que no ha sido tratado y es uno de los puntos que mas llama mi atención, y me refiero al problema de la igualdad.
En el llamado juicio abreviado estamos frente a la posibilidad de aplicar penas diferentes a personas que han cometido el mismo hecho. Siendo las consecuencias disímiles y hasta inesperadas para los individuos; disolviendo la proporcionalidad que debe existir entre delito y pena, que debe estar previamente establecida en la ley.
Conculcándose principios de derecho penal que han sido objeto de lucha desde los albores de la Ilustración. Los principios de igualdad y el de proporcionalidad fueron concebidos en protección del ciudadano frente al Estado y es presupuesto para la previsión de las consecuencias de sus actos. De esta forma se quitaría la certeza en la medida de la pena, dando muchas veces como resultado penas irrazonables.
la pregunta es entonces ¿prevalece la igualdad ante la ley, o es ella renunciable?

1 comentario:

ABovino dijo...

Buen punto, interesante desarrollo. AB