viernes, 19 de junio de 2009

Bierce y La Fontaine

Lo que sigue son pequeñas transcripciones de parte de dos obras literarias que hace tiempo las transcribí en el foro de Pensamiento Penal.
Ambrose Bierce, autor del libro Diccionario del Diablo, traducido aquí por Rodolfo Walsh, fue un escritor estadounidense considerado como uno de los más irónicos de todo los tiempos. En esta obra se dedica a definir muchas palabras del habla común y de diversas materias, cargándolas de hiperironía. La moral y la política, por supuesto, es blanco muchas veces de su acidez. Acá fue la palabra EJECUTIVO, una de las varias que tiene y al que agrega un pequeño cuento de su invención.

"EJECUTIVO: s. Rama del gobierno que hace cumplir los deseos del legislativo hasta que el poder judicial los declara nulos y sin efecto. Damos a continuación un extracto de un viejo libro titulado "El Selenita Perplejo":
Selenita. - Entonces, cuando vuestro Congreso ha aprobado una ley, ¿va inmediatamente a la Suprema Corte para que resuelva si es constitucional?
Terráqueo. - ¡Oh no! la ley no necesita la aprobación de la Suprema Corte. A veces pasan años antes de que un abogado la objete en nombre de su cliente. Si el presidente la aprueba, entra en vigor en el acto.
Selenita. - Ah, el poder ejecutivo es parte del legislativo. ¿Y la policía también debe aprobar los edictos que hace cumplir?
Terráqueo.- Todavía no... En términos generales, sin embargo, todas las leyes exigen la aprobación de aquellos a quienes se proponen reprimir.
Selenita. - Ya veo. La sentencia de muerte no es válida hasta que no la firma el asesino. Terráqueo. - Amigo mío, usted exagera. No somos tan coherentes.
Selenita. - Pero este sistema de mantener una costosa maquinaria judicial que sólo se pronuncia sobre la validez de las leyes mucho después de que han empezado a ejecutarse, y sólo en el caso de que un ciudadano particular las someta a la Corte, ¿no provoca una gran confusión? Terráqueo. - Así es, en efecto.
Selenita. - ¿ Por qué entonces no hacer convalidar las leyes por la Suprema Corte, antes que por el presidente?
Terráqueo. - Porque ese sistema no tiene precedente.
Selenita. - Qué es un precedente?
Terráqueo. - Algo que ha sido definido por trescientos juristas a razón de tres volúmenes cada uno. ¿ Cómo podríamos saberlo?"

Seguidamente va la fábula de La Fontaine "Los zánganos y las abejas". Tengamos en cuenta que la escribió entre 1668 y 1694. Tenemos la descripción de un proceso, producción de prueba y también morosidad judicial, más allá de que la moraleja al inicio, se orienta en otro sentido.
POR LA OBRA SE CONOCE AL ARTESANO
Sin dueño unos panales se encontraban,
Y con derecho vano Zánganos sin pudor los reclamaban
A tales pretensiones se opusieron Las Abejas, y al punto
A una avispa en letras acudieron
Pidiéndole fallar en el asunto.
Esto no era tan fácil, pues decían
Los testigos jurados que se oyeron,
Que en torno de esas fábricas habían
Visto girar alados animales,
Oscuros de color, largos, zumbones;
Las señas eran tales
Que a Zánganos y Abejas convenían.
No hallando qué decir a estas razones,
Hacer mandó la Avispa con esmero
Nuevas informaciones,
Y la declaración de un hormiguero
Escuchó en el asunto,
Pero no pudo decidir al punto.
-¿A qué bueno todo eso?- Dijo entonces
Abeja muy prudente-.
Hace más de seis meses que el proceso,
Señora, está pendiente,
Y no avanzamos más que el primer día.
La miel se agria entre tanto, y a fe mía
Ya es tiempo de que el juez dé su sentencia,
Sin otra moratoria. ¿A qué fárrago tanto, y tanta audiencia,
Tanta interlocutoria?
¿No ha estudiado ya bien el expediente?
Decrete incontinente,
Sin misterios ni más contestaciones,
Que los Zánganos vengan y fundadas
Prueben que son sus necias pretensiones
Trabajando a la par de mis brigadas;
Entonces se verá quién hacer sabe
Con zumo tan süave
Celdas más acabadas-.
Los Zánganos el medio no aceptaron;
Así manifestaron
Qué era la empresa superior a su arte,
Y a la contraria parte
Los panales de miel se adjudicaron.
Ojalá se arreglaran de tal modo
Todos los pleitos en el mundo todo.
De los moros conforme a la costumbre
El simple buen sentido equivaldría
Al Código, y sin duda no se haría
De gastos tan inmensa muchedumbre.
Mientras que nos destrozan
Y nos devoran hoy y pulverizan
Con tanta lentitud y tantas artes,
Y las más de las veces
Los ostiones les tocan a los jueces,
Y nada más las conchas a las partes

6 comentarios:

Anónimo dijo...

MARAVILLOSO!! mil gracias.Nuria p.

Anónimo dijo...

chupa medias.
lo siento lo tenia que decir........pero e s la reina d e la adulacion

Anónimo dijo...

Te parece que me hace falta. La reina de la adulación.

Anónimo dijo...

Por eso mismo lo digo, no es necesario.
Pero deja esto fue parte de un pensamiento que se materializo.

Anónimo dijo...

Si no me hace falta tal vez sea otra cosa y no adulación; dame el beneficio de la duda. En cualquier caso: adulo, o no adulo, discuto o lo que sea pero siempre me hago cargo. Nuria p

ABovino dijo...

Anónimos:

dijimos que una de las reglas del blog consistía en identificarse.

Otra regla que no es necesaria aclararla es el trato respetuoso.

En cuanto al fondo del asunto, Nuria es una excelente estudiante que siempre dice lo que piensa. Así como es muy entusiasta para expresar lo que le gusta, también es enérgica para señalar nuestros errores, y yo soy fiel testigo de ello, por un episodio ocurrido en el curso pasado.

Estuve quince minutos diciéndoles de todo porque no habían leído el trabajo tal, y todos me miraban con cara de terneros degollados, sin decir nada. Nuria fue la única que me interrumpió para aclararme que lo que estaba diciendo era injusto porque ese trabajo no estaba en la casilla.

Más allá de todo esto, no empañemos el maravilloso trabajo con este tipo de cosas.

Saludos, punto y aparte,

AB